Cada vez que un ciudadano va a un hospital a hacerse una prueba diagnóstica existe una posibilidad de que sus datos médicos más sensibles acaben en las manos de un pirata cibernético. El riesgo es que de ahí puedan llegar por actividades ilícitas a manos de personas que puedan decicir un empleo o un seguro.
Hoy por hoy, el número de incidentes en España está por encima de los 600 diarios, según datos oficiales del 2020 proporcionados por el INCIBE, Centro Criptológico Nacional y el Mando Conjunto de Ciberdefensa. De ellos, se estima que el 41% (246) se producen en centros hospitalarios, según el estudio realizado por Beazley Breach Insights. Además, se piensa que este porcentaje se ha incrementado notablemente por la pandemia: un 150% desde el 11 de marzo de 2020.
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