Atribuir ataques a determinado actores o grupos de ciberdelincuentes es una tarea complicada, particularmente los que proceden de bandas patrocinadas por estados. Y, es que, los ‘malos’ se han especializado en ocultar sus huellas e, incluso, en desviar la atención hacia otros grupos. Por ello, el mejor método para realizar una inculpación sólida pasa por examinar la infraestructura y las técnicas utilizadas en el ataque, aunque no garantiza el éxito, ni mucho menos.
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